Cante
El canto, corazón del flamenco. Del cante jondo, grave y desgarrado, a los cantes festeros, es él quien guía el espectáculo.

Guía
Historia, palos, compás y consejos: una pequeña guía para entender, sentir y disfrutar tu noche en el tablao.
Los pilares
El canto, corazón del flamenco. Del cante jondo, grave y desgarrado, a los cantes festeros, es él quien guía el espectáculo.
La danza: braceo, mirada, zapateado y silencios. La bailaora dialoga con el cante y la guitarra.
La guitarra flamenca, percusiva y virtuosa, sostiene el ritmo y responde al cante con sus falsetas.
Las palmas y los ánimos (¡Olé!, ¡Eso es!) marcan el compás y dan energía a los artistas.

¿Primera vez?
Los tablaos son pequeños y se llenan rápido, sobre todo los fines de semana y en fiestas.
Los asientos suelen asignarse por orden de llegada, y tendrás tiempo de tomar algo.
Las palmas siguen un compás preciso: déjaselas a los artistas. Un «¡Olé!» sincero, en cambio, siempre es bienvenido.
Los momentos más intensos suelen ser los más tranquilos. Disfrútalos sin hablar.
La mayoría de tablaos permiten algunas fotos sin flash. Los vídeos suelen estar prohibidos: pregunta antes.
No hace falta entenderlo todo. El flamenco se siente: deja que llegue el duende.
Historia
En Andalucía se cruzan las tradiciones gitana, andalusí, judía y castellana. De ese mestizaje nace un cante profundo, transmitido en familia.
En Sevilla abren los cafés cantantes, salones donde se va a escuchar a cantaores y bailaoras. El flamenco se convierte en espectáculo profesional.
En Granada, Manuel de Falla y Federico García Lorca organizan un concurso para preservar el cante más puro.
En Madrid, Sevilla y Barcelona nacen los tablaos modernos. Las grandes figuras del baile forjan allí su leyenda.
Paco de Lucía y Camarón de la Isla renuevan la guitarra y el cante, y abren el flamenco al mundo entero.
La UNESCO declara el flamenco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Los palos
Cada palo tiene su ritmo (compás), su modo y su carácter. Haz clic para ver su compás en movimiento.
El palo de Jerez por excelencia: rápido, juguetón y lleno de improvisación. A menudo el fin de fiesta del espectáculo.
La «madre» del flamenco. Un compás de 12 tiempos, lento y majestuoso, para expresar la hondura y la soledad.
De Cádiz, un cante alegre en modo mayor. Ideal para la bata de cola y el mantón.
Uno de los cantes más hondos, de ritmo irregular, que expresa el dolor y el duelo.
Un compás binario de 4 tiempos, pegadizo y bailable, muy popular en Triana y en Granada.
Cantes de Huelva y Málaga, de ritmo ternario, donde la voz se despliega con libertad.
El baile de la Feria de Sevilla, en pareja y en cuatro partes. ¡Todo el mundo puede aprenderlo!
El primo lento y majestuoso de los tangos, de gran intensidad dramática.
Pequeño glosario